Motivos de consulta
Puntos de partida frecuentes cuando algo no va bien. No son etiquetas: son guías para orientarte y decidir por dónde empezar.
Antes de elegir: una idea útil
No necesitas encajar perfecto en una categoría para empezar. Muchas veces el motivo “oficial” es una mezcla: estrés + rumiación, bajón + bloqueo, conflictos + cansancio, etc.
Si te reconoces en algún punto, puedes entrar y ver una guía más completa. Y si no, en la sesión informativa lo ordenamos contigo para decidir el mejor punto de partida.
Motivos más frecuentes
Son ejemplos habituales (no una lista cerrada). El objetivo es que te sientas orientado/a, no etiquetado/a.
Ansiedad y estrés
Cuando la mente no para y el cuerpo vive en alerta.
- Preocupación constante, tensión, fatiga mental
- Rumiación, anticipación, dificultad para desconectar
- Síntomas físicos: sueño, respiración, estómago, pecho
Autoestima y gestión emocional
Cuando te hablas mal, te exiges demasiado o te cuesta regularte.
- Autocrítica, inseguridad, culpa y comparación
- Bloqueo emocional o desbordamiento
- Límites, necesidades y decisiones
Duelo y pérdidas
Procesos de despedida, cambios vitales y adaptación.
- Pérdidas personales, rupturas o cambios importantes
- Dolor, apatía, rabia o sensación de ir “a trompicones”
- Encontrar un ritmo y reconstruir
Problemas sexuales
Dificultades que generan preocupación, evitación o distancia.
- Deseo, excitación, orgasmo, dolor
- Ansiedad de rendimiento y presión
- Comunicación e intimidad en pareja
Cómo empezar
- Describe 2–3 situaciones donde notes el problema (cuándo, qué pasa, qué haces).
- Marcamos un objetivo realista (qué te gustaría que cambiara primero).
- Elegimos enfoque y ritmo y acordamos próximos pasos.
Puedes ver también las tarifas o leer las modalidades en Terapias.
¿No está tu caso?
Tu motivo puede no estar en la lista (y es normal). Cuéntanos qué te preocupa y te orientamos con calma para elegir el mejor punto de partida.