Ansiedad y estrés

Cuando la mente no para y el cuerpo vive en alerta, el día a día se hace cuesta arriba. Se puede entrenar una respuesta distinta y recuperar calma.

Ilustración suave sobre ansiedad y estrés: un ovillo que se va ordenando
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Señales habituales

No hace falta “estar al límite” para pedir ayuda. A veces lo que más pesa es vivir en modo aguante: funcionar por fuera, pero con mucho desgaste por dentro.

El círculo que suele mantenerla

La ansiedad y el estrés tienden a engancharse a un patrón muy humano: notas una señal (física o mental), la interpretas como peligrosa, intentas controlarla con urgencia… y esa urgencia hace que aumente. Con el tiempo, el cuerpo aprende a estar en guardia incluso cuando no toca.

En terapia

Trabajamos con un enfoque práctico y basado en evidencia (habitualmente cognitivo-conductual), adaptándolo a tu caso. La idea no es “eliminar emociones”, sino recuperar margen de decisión: que la ansiedad esté, pero no lleve el volante.

Entre sesiones

Para que el cambio se note, solemos proponer tareas pequeñas y realistas. No es “más deberes”: es practicar lo justo para que tu sistema aprenda algo nuevo.

¿Cuándo conviene pedir ayuda?

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