Problemas sexuales
La sexualidad es cuerpo, emociones y relación. Cuando algo se bloquea, se puede trabajar sin juicio y con herramientas concretas.
Cuando la sexualidad se vuelve fuente de preocupación
A muchas personas les cuesta pedir ayuda en este tema por vergüenza, miedo a ser juzgadas o por pensar que “debería ser fácil”. La realidad: las dificultades sexuales son frecuentes y tienen solución en muchos casos. Lo importante es abordarlas con cuidado, sin presiones y con información fiable.
Dificultades habituales
- Deseo: baja de deseo, deseo desigual en la pareja, desconexión o apatía sexual.
- Respuesta sexual: dificultades de erección, lubricación o excitación.
- Orgasmo: dificultad para llegar al orgasmo o cambios en la sensibilidad.
- Dolor: dolor en las relaciones, tensión, miedo al dolor o evitación (dispareunia/vaginismo).
- Ansiedad de rendimiento: preocupación anticipatoria, “estar pendiente”, bloqueo.
- Comunicación: problemas para hablar de gustos, límites, inseguridades o fantasías.
A veces la dificultad aparece de forma puntual; otras, se instala por repetición y por el miedo a que vuelva a pasar.
Qué suele influir (más de lo que parece)
No hay una causa única. A menudo se combinan factores físicos, emocionales y relacionales. Por eso el trabajo se adapta al caso y se coordina con el ámbito médico cuando es necesario.
- Estrés, ansiedad y fatiga: el cuerpo en alerta no suele “abrirse” al disfrute.
- Presión y expectativas: comparaciones, mitos, pornografía como referencia única.
- Relación: conflictos, distancia emocional, resentimiento, falta de espacios íntimos.
- Historia personal: educación sexual, vergüenza, experiencias previas o inseguridades.
- Salud: dolor, medicación, cambios hormonales, posparto, menopausia/andropausia, etc.
En terapia sexual
Trabajamos desde un enfoque respetuoso, claro y basado en evidencia. El objetivo suele ser doble: reducir la ansiedad y recuperar conexión con el propio cuerpo, el placer y/o la relación.
- Evaluación del problema y del contexto (qué pasa, cuándo, qué lo mantiene).
- Psicoeducación: desmontar mitos y expectativas poco realistas.
- Reducción de ansiedad de rendimiento (atención, sensaciones, foco, pensamientos).
- Trabajo corporal gradual (ejercicios, exposición progresiva y sin presión).
- Comunicación y acuerdos en pareja (deseo desigual, límites, tiempos, afecto e intimidad).
- Si hace falta, coordinación con ginecología/urología/medicina para descartar o tratar causas físicas.
Entre sesiones
Las propuestas se ajustan mucho a cada caso. En sexualidad, “forzarse” suele empeorar: buscamos pasos pequeños, seguros y sostenibles.
- Ejercicios de conexión corporal (sin objetivo de “resultado”, solo experiencia).
- Prácticas de comunicación: pedir, negociar y poner límites con frases simples.
- Rutinas de intimidad no centradas en el coito (cuando conviene bajar la presión).
- Revisión de hábitos que influyen: sueño, estrés, consumo de alcohol, medicación, etc.
Dudas habituales
- “¿Hace falta venir en pareja?” No necesariamente. Se puede trabajar de forma individual o en pareja según el caso y lo que os resulte cómodo.
- “Me da vergüenza hablar de esto.” Es muy común. Vamos a tu ritmo, con preguntas claras y sin juicio. El objetivo es que sea un espacio seguro.
- “¿Y si es algo físico?” Si hay indicios, coordinamos para descartar causas médicas. Muchas veces hay una parte física y otra de ansiedad/hábitos/relación.