Terapia de pareja y familia
Para salir del bucle de discusiones y volver a estar en el mismo equipo. Comunicación, reparación y acuerdos sostenibles.
Cuando la relación entra en un bucle
En pareja y en familia, muchas veces el problema no es un tema concreto, sino una dinámica que se repite: se intenta hablar, se escala, alguien se cierra, aparece el reproche, y todo vuelve al mismo punto.
En consulta trabajamos sobre ese patrón para que las conversaciones difíciles dejen de terminar mal.
Qué solemos trabajar
Cada caso es distinto. Estos son objetivos frecuentes; en la sesión informativa valoramos vuestra situación y prioridades.
En pareja
- Mejorar la comunicación y reducir la escalada en discusiones.
- Recuperar conexión y reparar heridas acumuladas.
- Construir acuerdos sobre convivencia, tiempos, dinero o crianza (si aplica).
- Confianza y límites: celos, terceros, transparencia y acuerdos claros.
- Tomar decisiones importantes con más claridad.
En familia
- Convivencia: normas, límites y coordinación entre adultos.
- Mejorar la comunicación con hijos/as (especialmente en adolescencia).
- Reducir conflictos repetidos y negociar acuerdos prácticos.
- Reorganización tras cambios (separaciones, duelos, etapas nuevas).
- Reparto de responsabilidades y roles dentro de casa.
Cómo trabajamos
Trabajamos principalmente desde un enfoque cognitivo-conductual (TCC) aplicado a la relación y a la convivencia. Analizamos qué activa el conflicto y qué lo mantiene, y entrenamos alternativas concretas para cambiar la dinámica.
- Conversaciones difíciles: pedir, escuchar y poner límites sin atacar.
- Conflicto: frenar la escalada y reparar después.
- Acuerdos: concretar qué se espera de cada uno y cómo se revisa.
El formato se adapta al caso: a veces es conjunto y otras se combinan sesiones con distintos miembros.
Qué podéis esperar (y qué no)
- Esperar: claridad sobre el patrón que os está atrapando y qué lo alimenta.
- Esperar: herramientas concretas para comunicaros mejor y reparar después de un conflicto.
- Esperar: acuerdos prácticos sobre convivencia, límites y reparto de responsabilidades.
- No esperar: “un árbitro” que dé la razón a uno de los dos.
- No esperar: cambios sin práctica: se avanza con pasos pequeños y sostenidos.
El objetivo no es ganar discusiones. Es recuperar alianza: que podáis estar en el mismo equipo otra vez.
Primera sesión: orientación inicial
En la sesión informativa recogemos vuestra situación y el motivo de consulta, resolvemos dudas y orientamos el primer paso. Si decidís continuar, proponemos una forma de trabajo adaptada a vuestro caso.
Señales de progreso (aunque aún haya roces)
- Las discusiones escalan menos y duran menos.
- Os escucháis mejor, incluso cuando no estáis de acuerdo.
- Hay más reparación: podéis volver a conectar tras un conflicto.
- Se reducen reproches y aumenta la claridad para pedir lo que necesitáis.
- Se concretan acuerdos sostenibles (y se revisan sin dramatizar).
- Recuperáis espacios de afecto, intimidad y complicidad.
Preguntas frecuentes
- ¿Y si la otra persona no quiere venir? Podemos orientarte en individual para mejorar la situación y decidir próximos pasos.
- ¿Las sesiones son siempre conjuntas? Habitualmente sí; según el caso, puede combinarse con sesiones individuales o con distintos miembros.
- ¿Tenemos que venir todos los miembros de la familia? No necesariamente. Valoramos quién conviene que participe.
- ¿Se puede hacer online? Sí, por videollamada.
- ¿Todo es confidencial? Sí, con los límites legales habituales de la profesión.
- ¿Tarifas y duración de las sesiones? Puedes consultarlas en Tarifas.